
¿Cuándo los cursos se convierten en meros discursos?
Cuando no hay nada de avance en la propia formación, cuando no hay una interacción entre el profesor (moderador, facilitador o como le quieran llamar) y el alumno.
La vuelta a la escuela de un profesor como alumno a veces suele ser tan extraña, tan inquieta.
En lo personal lo he vivido decepcionante en dos de cuatro cursos en los que he participado como alumna desde que me integré al campo docente. Entre el monólogo de uno que no escuchaba, que tiene mucho conocimiento pero no escucha, no va más allá de exponer lo mismo que ha venido exponiendo durante los últimos años, y la pasividad del otro, que sí escuchaba pero no actuaba, no avanzaba, no decía más de lo que los otros, los alumnos, a los que suponía debía enseñar, hacer crecer, fue como un repaso de las cosas que están por ahí, que ni los menos duchos sintieron gran avance.
Sin embargo en ninguno de los cuatro he experimentado cambios en mi, por un lado una profesora que se dio a la tarea de armar cosas muy buenas, vistas sí, desde un punto de vista muy bourdeano, pero muy buenas, pero el grupo no se prestaba para avanzar, no se hicieron las grandes discusiones que merecía un tema como ese, o los grandes avances metodológicos, aunque el discurso era muy bueno y la forma de llevarlo excelente, lástima que se detuvo tanto en atender "nimiedades", por llamarlas suavemente. En el otro curso aceptable, el profesor es excelente, docencia muy buena, temática ya conocida y estudiada en maestría, al menos por mi.
Veamos esta nueva etapa de re-formación cómo resulta.
Pocas veces recibo retroalimentación de mis estudiantes, ojalá ellos hicieran esto.
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